Tu amor me causa dolor

miércoles, 15 de agosto de 2018


El día de hoy les traigo un poema que se basa en una historia real, autobiográfica, que supera muchísimas novelas ficticias. Escrita por una bloguera muy talentosa de México llamada María Del Socorro Duarte.
Dicha historia nos cuenta las vivencias de una mujer maltratada. Una mujer bondadosa, soñadora y de gran corazón que fue manipulada por un hombre bastante egoísta, ególatra y astuto que logro convencerla a base de engaños a vivir una vida donde simplemente era una esclava de sus caprichos. Posteriormente esta mujer conoce a otro hombre que atraviesa una situación similar con su pareja y juntos se ayudan para salir adelante. Si quieren saber cómo termina la historia les dejo el link acá. Yo se las recomiendo de todo corazón, a mí me ha encantado y me ha inspirado de hecho a escribir este poema. Desgraciadamente muchas personas tanto hombres como mujeres viven relaciones de maltratos, mi objetivo y el de María al tener la valentía de contar su maravillosa historia de vida es persuadir a esa gente a librarse de su pareja maltratadora, pues ella lo logró. Esperamos de todo corazón que puedan disfrutar del poema y que podamos aportar nuestro granito de arena a esa causa. Y ahora sin más preámbulo los dejo con el poema:

TU AMOR ME CAUSA DOLOR:
Creí encontrar el amor verdadero.
Esa fortuna anhelada que no compras con dinero.
Pensé atinarle a un ángel bajando desde el cielo.
Al rey soberano que administrara nuestro reino.
Y seguí creyendo en él, cuando rompió su juramento.
Pero las bestias solamente se vuelven príncipes en cuentos.
Edificó con astucia una espléndida fachada.
Para abusarse de mi, como si no pasara nada.
Un castillo de tortura para encerrar el corazón.
De un alma soñadora condenada a su prisión.
Una nube gris en mi vida pronosticó aquella criatura.
Pero por suerte salió el sol, le dio al cielo otra textura.
Un hermoso caballero de inquebrantable armadura.
Le obsequió alas a mis sueños con su espada de ternura.
Rescatandome del abismo que me asfixiaba de amargura.
Mi voluntad cobro autoestima y coraje los ideales.
Que triunfaron finalmente sobre sus malévolos planes.
Y aunque el destino lo llevó sin ninguna explicación.
Aunque no pueda afirmar que esta conmigo en esta oración.
Puedo decir que su aparición, fue en mi vida una bendición.
Algunas personas llegan para llenarte el alma de inspiración.
Para librarte de guerras salvándote de la perdición.
Y por último les cuento en esta autentica narración.
Que aquel verdugo maligno, de podrido corazón.
Se hundió en aquella trampa, que el mismo construyó.
Ese prostíbulo de falsedad donde con orgullo se prostituyó.
Le dio vuelta la cara, y lentamente lo destruyó.
Absorbiendo su veneno hasta dejarlo vacío.
La codicia fue la bomba que derrumbo su palacio.
Y las serpientes sin moral que tanto lo ayudaban.
Se borraron de su vida cuando nada le quedaba.
Mi corazón trazado en tinta te lo cuenta con afán.
Nunca cedas al final, la esperanza triunfará.
Esta historia real que con júbilo florece.
Te demuestra que el poder que los verdugos resplandecen.
No es más que artificial, la valentía los oscurece.
No dudes de ti, pues algún día dirás con creces.
Que aquello que no te mata, felizmente te fortalece.
Si les gusto el poema les pido que le den like y comenten en mi página de facebook y que lean la historia real de María, para poder comprender mejor el poema. Créanme que no se arrepentirán, la historia es super atrapante y llevadera. Yo se las recomiendo de corazón.








Testimonio de Amor en prosa..

miércoles, 18 de julio de 2018


Queridos lectores, en primer lugar quiero decirles que estoy muy feliz de volver a publicar un nuevo desvelado después de tanto tiempo. Pasaron casi 4 años desde la última vez y créanme que los extrañe muchísimo, no se imaginan cuánto. Es súper especial para mi sumar un nuevo miembro a la familia y espero que al igual que los demás, sea tratado con el mismo aprecio y amor que siempre les han dado. Les agradezco infinitamente porque cada visita, cada comentario, cada like y cada muestra de apoyo de su parte al blog; son como caricias al alma para mí, y siempre les estaré eternamente agradecido por eso. A todos los que estén leyendo les mando un abrazo enorme y les deseo lo mejor, que todos sus sueños se hagan realidad y que tengan muchos éxitos y bendiciones en cada uno de los proyectos que se propongan a realizar en su vida. Y ahora sin más preámbulo les cuento sobre que trata el poema de hoy:
El día de hoy publicaré un poema de amor en prosa, un relato muy tierno y apasionante de una historia con la que sé que muchos se sentirán identificados. Este poema lo he escrito junto a una hermosa escritora y compañera de la facultad, pero sobre todo maravillosa persona que ha estado siempre que la necesite y ha cambiado mi forma de verme a mí mismo y mi forma de ver la vida. Su nombre es Mara Belén Ramos. Recuérdenlo bien, porque algún día muchos querrán un autógrafo y una foto con ella, así que aprovechen ahora que aún no ha explotado del todo su talento para poder presumir más adelante que pudieron conocerla.
Espero que disfruten del poema:


En vos, Se alinea nuevamente mi universo, al pensar en ti, se inspiran, cada uno de mis versos.
Tus caricias, mimos y abrazos, como huellas han quedado en mi piel, y aquellos sublimes besos tan dulces como la miel, todo esto hoy me sabe, tan amargo como una hiel.
Me caen por sorpresa permanentemente, los recuerdos de aquel amor siguen intactos en mi mente. Como agua helada bajándome por la columna, se sintió verte partir aquella noche bajo la luna. Por culpa de tu cobardía, por temor al fracaso, renunciaste a todo aquel día, dejando mi corazón en la agonía.
Probablemente no quieres leerme, quizás por miedo a que te duela. A veces las cosas pasan sin que uno las pidiera. Pasa el frío, el calor, el verano, el otoño y la primavera, pasaron nuestras promesas, sueños y amor aunque claramente no quisiera. Pero no te preocupes cariño, porque todo se supera.
Recuerdo la estación tercera, adorabas septiembre a tu manera. Te encantaba ver como todo florecía, sé que nunca lo admitía, pero al igual que tú, disfrutaba mucho aquellos días. Disfrutaba tus caprichos y tus mambos, tus locuras quinceañeras. Aunque al pensarlo la verdad, eras maduro para tu edad.
Como olvidar el resplandor, de este loco, loco amor; mi primer amor. Aquel que se vive una sola vez, y te hace perder toda lucidez, aquel que un descuido, penetro completamente mis sentidos; y sin dudarlo en un segundo, te convertiste en el centro de mi mundo.
Fue lindo hasta chocarme con la realidad, esas lágrimas tiernas cuando me dijiste con piedad: “espero que te amen con esta misma intensidad”. Agradezco de verdad, la valentía de tu ser, pues te animaste a romper, aquello que yo misma no pude hacer, y con el tiempo comprender, que esos pedacitos se podían rehacer.
Fueron una obra de arte, los cristales de tus ojos, que reflejaban a su antojo, los signos vitales de aquel alma: “fuerte y débil a la vez”. Debería hacerte un monumento, por quemarme en el infierno y presentarme el firmamento, todo junto al mismo tiempo.
Si me vieras ahora, derrochando lágrimas a toda hora, dándolo todo por una causa perdida, comprenderías que fuiste, el verdadero amor de mi vida. Nunca habrá otro como el primero, tan sano, puro y tan sincero.
Tal vez tú también sufriste, como sufrí yo tu partida, tal vez tú también pensaste: “que poco duro nuestra alegría”. Las cosas pasan por algo, llámalo destino o tal vez vida.
A veces es tan corto el amor y tan largo el olvido, pero no te guardo rencor; atesoro con ternura lo vivido:
Fue hermoso poder amarte, cada noche soñarte, y lo mejor del paisaje regalarte, para poder enamorarte. Fue bello bajar juntos el cielo, y exigir nuestros anhelos, a aquella vida egoísta que de nosotros sintió celos. Quisiera retener esos momentos y congelarlos como hielo. Pero esa misma vida me ha enseñado, que el camino no es recto sino enredado.
“Todo pasa por algo” dice la gente, y yo te digo simplemente, que seas feliz, como aquel día en ese puente, en el que tu sonrisa volteó mi mundo. Sin decir nada, con la mirada, penetraste mi ser hasta en lo más profundo. Y sin decírtelo internamente, supe que recordaría aquél día hasta la muerte.
Que la vida no te viva, mejor vívela primero. Se feliz y conquista, con tu sonrisa al mundo entero, y no te olvides de mí; pues por si acaso yo te espero.
Las heridas cicatrizan, se cauterizan con medicina; y nuestro amor de las cenizas, podría recobrar su adrenalina.
Quizás lo quiera el destino, a veces bondadoso y a veces tan ladino.O quizás, tal vez quiera; que solo
 
seas mi amigo, y aun así yo lo bendigo; porque aunque de este amor hoy me desligo, fue un placer coincidir en esta vida contigo.

Espero que el poema les haya gustado, les pido que me apoyen dando like y comentando en mi página de Facebook, a la cual podrán acceder dando click aca. Mil gracias Belen por escribir este poema conmigo y mil gracias Fiama y Estefi por motivarme a volver.




celos de ultratumba-capítulo final

viernes, 31 de octubre de 2014

Lo prometido es deuda queridos lectores, ha llegado la hora del gran final de esta historia de terror-suspenso que comenzó el 13 de octubre con el capítulo 1 que si aún no lo han leído pueden hacerlo haciendo click aca. Continuó el 20 de octubre con el capítulo 2 el cuál podrán leer haciendo click aca y, ahora mismo, en hallowen los dejo con el gran final de esta historia que he escrito con la novelista Alejandra Sanders de cuentos y profecías de terror a quién le agradezco enormemente la oportunidad, para mi fue un honor y un placer escribir con alguien tan talentosa como ella. Sin más preámbulo los dejo con la historia, agradezco sus visitas a mi espacio y feliz hallowen para todos!!



Después de la macabra y traumatizante experiencia, Lorenzo trató de encontrar una vía sostenible que pudiera abrir brecha entre los desquiciantes celos de Daniel y el dolor latente de Diana.  Los días transcurridos fueron eternos. Diana y Lorenzo sin saber qué hacer ante semejante situación,  dirigieron miles de oraciones a Dios con la esperanza de que sean contestadas. Una esperanza que se convertía en desesperación y ansias mientras el tiempo volaba como un halcón.

Después de casi dos meses de escribirse por mensajes de textos y dirigir oraciones desesperadamente a una divinidad que sólo generaba dudas,  decidieron buscar ayuda de un erudito.  En consecuencia, acudieron a un exorcista que les proporcionara el remedio a su enfermedad espiritual.

Una tía de Lorenzo, asidua participante de las misas dominicales y “fanática” en lo relacionado al espiritismo, le presentó a Lorenzo al sacerdote Andrés Visconti un conocido experto en asuntos paranormales.  La mayoría de los conocedores en el tema afirmaban que era el mejor a nivel nacional.

Éste, ataviado con su pulcra sotana y un crucifijo dorado que rodeaba su ancho cuello, recibió a Lorenzo con aire compungido. Sus ojos parecían discernirlo, como indagando más allá de lo que el físico transmite a simple vista. Con las manos cruzadas y adheridas al pecho, Visconti sonrió amablemente y dijo:

—Señor Lorenzo Cisneros, su tía me ha puesto al tanto sobre la pesadilla que han experimentado usted y su novia. Debo confesar, que me ha asombrado sobremanera. Aunque he visto cosas muy extrañas a lo largo de mis veinte años como exorcista, lo que ustedes han pasado rebasa mi imaginación.

—Padre, le prometo que haré lo que usted me pida aún a costa de mi vida con tal de librarnos de esta horrible situación. Por favor haga lo que sea, pero por lo que más quiera ayúdenos a salir de esto —Exclamó Lorenzo con los ojos vidriosos y la voz quebrantada.

Luego de esto, arreglaron varios detalles, como la hora y el lugar en donde se encontrarían para comenzar el exorcismo y los elementos que deberían utilizar. Finalmente, Lorenzo se retiró del lugar con esperanzas y un poco más tranquilo con la promesa del sacerdote Visconti de que todo terminaría aquella noche del 27 de abril de 1988.

El reloj marcaba las seis de la tarde cuando aquel día prometido llegó. Los tímidos rayos solares se ahogaban en la oscuridad incipiente, y en la pequeña sala del departamento de Diana se encontraban reunidos ella,  Lorenzo y el padre Visconti. El nerviosismo cundió en todos, sin embargo y debido a su experiencia en estos temas sobrenaturales, el exorcista tomó la iniciativa para llevar a cabo su cometido y saldar las cuentas con el malvado espíritu que circundaba la esfera terrenal en la que se desenvolvían los implicados.

—Lorenzo, Diana, deben tener presente que tal como en una operación quirúrgica, este tipo de sesiones conlleva sus riesgos. Tienen que esforzarse por mantener la calma. Sé que no es fácil, pero ya se han enfrentado en dos ocasiones al espíritu de Daniel. Así que no será nada nuevo para ustedes. Por favor Diana, colócate aquí   —señaló con su mano rolliza a una silla de plástico que se encontraba a su lado.

Tomó fuertemente con su mano algo temblorosa a Diana, cosa que denotaba que en este caso hasta el más experto se sentía algo nervioso y aterrado. Respiró profundamente, como buscando fuerzas que lo tranquilizaran. Sacó a relucir un crucifijo como si fuese la respuesta a todos los problemas y exclamó a toda voz:

—Si en esta habitación se encuentra un espíritu presente que quiera negociar con los aquí presentes que se manifieste en este instante.

Al parecer Daniel se hacía desear puesto que hubo un silencio absoluto y bastante incómodo en la habitación durante diez minutos que parecieron horas. Fue entonces cuando Lorenzo perdió totalmente los estribos y gritó a todo pulmón:

—¡No importa lo que digas o hagas, seguiré en la vida de Diana porque ella no se merece un imbécil con tú, seré por siempre el karma de tu castigo, maldito. Y aunque te la lleves contigo no creo que ella te dé otra oportunidad luego de lo que le has hecho.  Ni tampoco creo que ella tengo el mismo destino que tú. ¡Púdrete en el infierno!

Ante la furibunda reacción de Lorenzo, el padre Visconti se apresuró a calmarlo, ajenos ambos a lo que ocurría en el alma de Diana.

Ella cayó al suelo repentinamente, tiesa y helada como una roca, como si fuera un cadáver que lleva enterrado semanas. Las puertas y ventanas se bamboleaban como hojas de otoño. Desde el interior de las paredes, se oyó una horrible voz fantasmal que dijo:

—¡Si no puedo hacerla feliz entonces haré que sufra; pero como sea, estará conmigo!


En el rostro de Lorenzo se dibujó un demonio herido, era el reflejo de su alma enardecida. Aún tenía fresca en su memoria el cúmulo de sufrimientos que Daniel les había obsequiado.

Visconti con crucifijo en ristre, se palpó el bolsillo de su sotana, extrajo un frasco verde, era su pócima. El agua bendita nunca le había fallado y confiaba en su efectividad.

Mientras tanto, Diana, ajena a lo que estaba sucediendo, yacía exangüe en el suelo gélido.

A los oídos de los dos hombres, llegaron los lamentos agudos e infantiles de un espíritu. Comprendieron de quien se trataba. Era Fátima. En algún lugar de una dimensión ultraterrena, la pequeña pedía atención. El corazón de Lorenzo se encogió, y Visconti sin despegarse de él, dijo con voz firme:

—Por el poder de Cristo que quita el pecado del mundo te ordeno que abandones esta casa y dejes en paz a esta familia.

Pero Daniel, lejos de hacerles caso realizó una maniobra que dejó al sacerdote paralizado y con un nudo en la garganta. Se apoderó del cuerpo de Lorenzo. El padre se desconcertó. Jamás había estado ante una situación similar, sin saber bien qué hacer, se desplomó, cayó de rodillas y exclamó:

—Dios mío, a ti encomiendo mi espíritu, ilumínanos con tu luz para que sepamos qué hacer ante esta tragedia.

Entonces comenzó una guerra entre el amor de Lorenzo contra la obsesión y egoísmo de Daniel, y el campo de batalla era el mismísimo cuerpo del poeta.

—Jamás te llevarás a Diana maldito, no permitiré que ella sufra una agonía eterna a tu lado —dijo Lorenzo histérico.

—No puedes hacer nada, al estar de este lado, la ventaja es mía y nunca podrás cambiar eso —dijo la voz espectral.

—Tú mismo lo has dicho, pero ya no tendrás esa ventaja —aseveró Lorenzo.
 En ese momento, Lorenzo decidido a acabar con la agonía, tomó el crucifijo y se autoinfligió una herida a nivel del corazón. Una cascada rojiza y tímida empezó a manar de su cuerpo.

 Visconti impotente, no atinaba si socorrer a Lorenzo o ayudar a la desvalida Diana. Optó por la segunda, puesto que comprendía que Lorenzo, se había sacrificado por amor, tal como Cristo lo había hecho.

En una zona oscura, invisible a la vista humana, Lorenzo sostiene la mano de Fátima, y le espeta a Daniel:

 —Ahora estamos  al mismo nivel, ya no permitiré que le sigas haciendo daño. De todas formas con todo lo que yo sufría, estaba muerto en vida, pero un regocijo inmortal me cobija al saber que al menos desde ahora puedo proteger a Diana.

Si la historia les gusto, les pido que dejen sus mgs y comentarios en mi página de facebook a la cuál podrán acceder haciendo click aca. Mil gracias a Alejandra Sanders por escribir esta historia conmigo, feliz hallowen!!

Gritando en letras

martes, 28 de octubre de 2014

Queridos lectores, espero que se encuentren genial. El día de hoy les quiero dejar un poema que describe una situación que suele ocurrir a menudo, en la que una persona se enamora de un gran amigo/a y se encuentra en una situación a veces incomoda en la que no sabe si declararse o no. En este poema les dejaré un gran consejo sobre que deben hacer ante esa situación, espero que les guste, agradezco sus visitas a mi espacio.
Tenía tanto que decirte
Aquella noche que mi alma heriste
Y aunque nunca lo viste
Lo mejor de mi vida fuiste..

Fuiste esos sentimientos ahogados
En ríos de lágrimas inesperados
Y el recuerdo de aquella avenida
En la que sufrí tu partida
Porque aunque eras mi mejor amiga
Te amaba sin orgullo ni medida..
Era un amor que hacía que mi corazón pierda los estribos
Aunque jamás me atreví a decirte lo que hoy te escribo...

Un gigantesco muro de hielo separaba
Nuestra amistad de aquel corazón que tanto te amaba
Esa corazón que me reclamaba
Que me miraba con angustia y me decía:-"Llevo una espina clavada
Al no saber que pasará si te declaras
Derrite por favor ese muro de hielo
¿O acaso dejarás de lado el mayor de tus anhelos?
Deja de hacerme sufrir
¿Acaso toda la vida le vas a mentir?
Dile que tras esa incondicional amistad
Sientes que ella es tu otra mitad
Deja de hacerme esto y por favor habla
Que el que no arriesga no gana"...

Pero mi mente insistía
En que deje de lado esa fantasía
Me miraba con firmeza y me decía:
-"No juegues al trapecista
Con ese sentimiento egoísta
No te arriesgues a perder su amistad
Por un amor que sólo busca tu felicidad"...

Llevabas en tus manos un ramo de ilusiones
Que hoy se ven reflejadas en estas oraciones
Quería gritarle al mundo que te amaba
Que eras lo único que realmente me importaba
Pero todo termino en aquella llamada
En la que me dejaste por siempre esa espina clavada
Porque pasaron años sin que te diga nada
Hasta que te vi con aquel hombre que te acompañaba..

Y hoy te grito en letras
Aquel inmenso amor que guardaban mis esperanzas
Esta gran desilución 
Que ha dejado en mi alma una gran lección 
Y hoy te quiero enseñar de corazón:
Arrepiente de lo que hablas
Para no arrepentirte de lo que callas...

Sí el poema les gusto, les pido que dejen sus mgs y comentarios en mi página de facebook, a la cuál podrán acceder haciendo click aca. Mil gracias por sus visitas a mi espacio.




Celos de ultratumba capìtulo 2

lunes, 20 de octubre de 2014

Querido lectores espero que tengan un gran comienzo de semana, el día de hoy les dejaré la segunda parte de esta historia de terror-suspenso que estoy escribiendo como les decía la semana pasada con la talentosa escritora Alejandra Sanders, si aún no han leído la primer parte pueden hacerlo ahora haciendo click aca. Sin más preámbulo los dejo con la segunda parte de la historia, espero que les guste, agradezco sus visitas a mi espacio.

CELOS DE ULTRATUMBA. CAPÍTULO 2
Han transcurrido siete largos meses desde el doloroso suceso. Cada día significa para Diana una tortura despiadada. Ni siquiera puede cobijarse en el consuelo que Lorenzo le prodigaría en caso de tenerlo cerca. Entre las penumbras del luto y la pasión agazapada, se debate como un cachorro herido. Debido a que la vigilancia sombría que Daniel ejerce desde el más allá, Diana no ha tenido más remedio que refugiarse bajo un bálsamo etéreo. Antes de derrumbarse completamente, una amiga la había llevado a un servicio religioso. Parecía que el tibio amparo que recibía estaba dando resultados. A todas luces, su semblante demacrado y alicaído iba recobrando poco a poco la chispa de la vida. Pero era tan solo una máscara que había decidido ponerse para no dejar que el dolor trasluzca y evitar dar lástima a sus amistades y familiares.
En el otro extremo de la ciudad, Lorenzo sufre el agobio que le impone la distancia y, el muro de hielo que Diana alza entre los dos, lo tiene en ascuas. Vive con las llamas de la pasión consumiéndolo. Su carne hierve. De manera inexplicable, Diana había decidido alejarse a raíz de la muerte de Fátima. Al principio pensó que se trataba de un shock post-traumático por lo que dejó que el tiempo hiciera su trabajo. Sin embargo, al ver que los días se hacían eternos sin escuchar su melodiosa voz, optó por llamarla. Nunca hubo respuesta. También fue a su casa, pero como un ser invisible, Diana no se dejaba ver. Entonces, atravesado por una saeta de orgullo reforzó el muro de hielo y, al igual que ella, se aunó a la invisibilidad.
Una noche, mientras Lorenzo evocaba la fogosidad con que se amaban, en  su vientre empezó a formarse un torbellino. Las manos ágiles trabajaron con ardor en su excitado miembro. No obstante, cuando estaba a punto de alcanzar el clímax, un viento helado recorrió todo lo largo que era su cuerpo. Instintivamente, abrió los ojos y vio a una sombra escurrirse entre las paredes. De un estirón su sexo se apagó. Se espabiló. En su nuca desnuda sintió una caricia glacial. Un susurro tibio penetró sus oídos:
«No te acerques a Diana. ¡Es solo mía! Si vuelves a intentarlo, ¡te abriré las tripas como a un cerdo cebado y me bañaré en tu sangre!».
De súbito en un efecto de cámara lenta, vio a un hombre lívido maniobrando dos cuchillos y con intenciones de acercársele. El sudor frío le empapó la frente. Con desesperación intentó esquivarlo y cayó de la cama. Al mirar nuevamente, el espectro ya no estaba; tan solo quedaba un horrible hedor a muerte junto a su miedo indefectible.
Pasaron tres días y el terror continuaba afincado en el alma de Lorenzo. Aun así, el amor por Diana en lugar de decrecer, aumentó. Como un adolescente al que le imponen una regla, la tentación por quebrantar la prohibición hacía que las sienes le palpitaran y que sus genitales se hincharan. Hasta que una fuerza irresistible se desbordó y ahogó el miedo a lo sobrenatural.
Por medio de una amiga en común con Diana, se enteró que asistía a una iglesia que quedaba al norte de la ciudad. De manera que un sábado acudió vestido impecablemente, enfundado en una elegante leva azul y dejando por donde pasaba un agradable aroma varonil. Al  entrar, barrió con su mirada las hileras de bancas atestadas. Y allí, en la segunda fila del lado derecho, se encontraba Diana con su larga cabellera de un negro brillante y que bajaba delicadamente por su espalda erguida. Por breves segundos vaciló. Se quedó parado en un rincón sin despegar la mirada ansiosa de su amada. Ella debió sentir los ojos clavados en su nuca como una pluma de ave haciéndole cosquillas. Se volteó. Mutuamente se dispararon miradas de admiración y de pasión. Aunque al verlo, el rostro de Diana palideció, a Lorenzo le pareció una deliciosa sílfide a la que quería poseer como lo había hecho en muchas ocasiones antes de que la muerte de Fátima los separara.
Una vez que terminó la misa, un mar de gente se agitó de aquí para allá y luego se volcó con ímpetu hacia la salida. Sin embargo, Lorenzo no perdió de vista a Diana en ningún momento. Ni ella a él. Ambos se abrieron paso entre la multitud y el muro de hielo se derritió al instante. Sin importarles el lugar ni las miradas acusadoras, se fundieron en un abrazo prologando. Sus labios se unieron y crearon un infierno que ni cien bomberos podrían apagar. La pila de agua bendita parecía fluir en sus lenguas. Un incesante carraspeo apaciguó tal vehemencia. Sin pérdida de tiempo salieron de la iglesia con los rostros brillantes.
Cogieron un taxi para dirigirse al departamento de Lorenzo. Durante el trayecto los besos y las caricias no dieron tregua al embelesado taxista. Entre las turgentes muestras de afecto, las palabras asomaron con timidez:
—No tienes idea de cuánto te he extrañado —dijo Diana con la voz temblorosa.
—Sí que la tengo, porque cada día, tu silencio y tu rechazo me han lastimado mucho. Pero no te voy a reprochar nada. Solo quiero recuperar el tiempo perdido.
Y eso fue precisamente lo que hicieron una vez que llegaron al departamento. Tumbados sobre las arrugadas sábanas, se ahogaron en un tsunami de tórrida pasión.
Sin haberse contado el uno al otro las respectivas experiencias sobrenaturales que tuvieron, vibraron y gimieron de placer, olvidándose por completo de la amenaza fantasmal. Las horas discurrieron como liebres.
 Después de amarse hasta la saciedad, como una tortuga, los segundos se estancaron cuando oyeron un agudo chillido acompañado de un ventarrón claustrofóbico. Y es que la única ventana del dormitorio estaba cerrada al igual que la puerta. Desnudos y empapados de sudor, se miraron con terror. Ambos supieron que no necesitaban darse explicaciones, que el uno había padecido lo mismo que el otro. Se abrazaron trémulos. El chillido se incrementó y el vello en todas sus zonas, se les erizó.
La puerta cerrada comenzó a zarandearse estrepitosamente. También la única ventana traqueteó. Lorenzo en un intento por sobreponerse del susto, se levantó de la cama sin apartar la mano derecha de la cabeza de Diana, como intentando calmarla. En micromilésimas de segundos una figura humana transparente apareció y desapareció a espaldas del hombre. Diana gritó dejando a la intemperie sus rojas amígdalas.  A lo que Lorenzo inseguro inquirió:
—¿Qué viste amor?
Ella con el rostro desencajado por el pánico no tuvo voz para responder. Lo único que hizo fue temblar como gelatina. Después de haber mitigado los ruidos de puerta y ventana, también el pavor de ambos fue capturado por el autocontrol. Diana recuperó la acción de las cuerdas vocales y entre sollozos susurró:
—¡Era Fátima! ¡Era mi hija! ¡El maldito de Daniel se la llevó! Sus celos de ultratumba no van a dejarnos en paz.
Lorenzo estaba desconcertado. No halló palabras de consuelo porque la dubitación entre bajar al infierno para fustigar el odio de Daniel o subir las escaleras del cielo para pedir ayuda divina lo cercaba. Su inexperiencia en asuntos sobrenaturales era vacua.
C O  N  T  I  N  U  A  R  Á
Si la historia les gusto, les pido que dejen sus mgs y comentarios en mi página de facebook a la cuál podrán acceder haciendo click aca. Mil gracias a Alejandra Sanders de Cuentos de terror y profecias por escribir esta historia conmigo. 

Celos de ultratumba capìtulo 1

lunes, 13 de octubre de 2014

Querido lectores espero que se encuentren muy bien. Hoy les dejaré un relato de terror que se publicará en tres capítulos, este es el primero, el segundo seguramente lo dejaré la semana que viene y el final en hallowen. Este relato lo estoy escribiendo con una talentosa escritora y novelista llamada Alejandra Sanders a quién le agradezco enormemente esta gran oportunidad que me ha concedido. Les dejaré un link que los llevará a su maravilloso blog, que a mi me encanta y se los recomiendo muchísimo, tiene unos relatos de terror excelentes, podrán dirigirse a su blog haciendo click aca. Sin más preámbulo espero que les guste este relato de suspenso-drama, agradezco sus visitas a mi espacio. 
29 de Octubre de 1987, esa fue la fecha exacta en la que los horrores y tragedias comenzarían si es que alguna vez terminaron.
Parecían una pareja perfecta. Estaban atravesando la etapa más hermosa del noviazgo, aquella en la que ambos están en pleno enamoramiento. Sienten que sus almas están conectadas, coinciden en absolutamente todo. Cuando están juntos el tiempo vuela, las horas se convierten en minutos y sienten que están juntos en otro mundo, un mundo diferente en donde sólo existe el amor y la felicidad. Así es el amor, al menos hasta que pasan varios años y la monotonía se apodera de ambos y es entonces cuando se ve realmente si lo que sienten es amor verdadero.
Pero Diana y Lorenzo aún se encontraban muy lejos de esa etapa puesto que hacía apenas 6 meses que estaban saliendo y hasta el momento todo parecía marchar perfecto. Ambos eran escritores. Diana era una talentosa novelista que tenía un trabajo fijo para una prestigiosa revista a nivel nacional y regional llamada "Divinidad" en la que sólo publicaban los mejores escritores del país. Ella tenía una sección especial llamada "El cuarto oscuro" y con cada nueva publicación que realizaba su fama se hacía cada vez mayor al igual que sus ganancias. Además Diana ya había publicado cinco libros con la ayuda de una reconocida: “editorial Saturno". Cada libro que sacaba era mejor que el anterior. Ella era muy buena sorprendiendo a los lectores y jugando con su miedo e imaginación. De hecho, para muchos no conocerla o no haber leído ninguno de sus libros era casi tan grave como no saber el himno nacional del país.
Por otro lado,  Lorenzo era un buen poeta. No tenía tanta fama como su novia pero ya había sacado varios poemarios para la "Editorial Esperanza" y su futuro parecía bastante prometedor. Era un chico joven, simpático, tenía el "don" de inspirar confianza y levantarle el ánimo a la gente si habían tenido un mal día lo cual hablaba muy bien de él. Se notaba que sus poemas eran expresiones del alma y sabía llegarle hasta lo más profundo a la gente en ese sentido.
Lorenzo y Diana se conocieron en un programa televiso llamado: "El café literario", en el que ambos  fueron entrevistados la misma noche. Detrás de cámara, Lorenzo, le pidió un autógrafo y una foto a Diana, le comentó que la había estado leyendo a menudo y que le parecía excelente y maravilloso el trabajo que realizaba. Luego, le ofreció una rosa atada a uno de sus poemarios y le dijo:
—En la contraportada del libro me he tomado el atrevimiento de anotarte mi número telefónico si algún día quieres ir a cenar conmigo o algo, por favor llámame.
Diana se sintió halagada y sonriendo le respondió:
—Es un gesto muy bonito el que has tenido conmigo, y te lo agradezco muchísimo, leeré tu poemario y lo pensaré.
Pasó una semana y lo llamó. Lorenzo se sintió emocionado y acudió de inmediato a la cita. Transcurrió un período de tres meses aproximadamente hasta que los protagonistas de esta historia decidieron formalizar su relación con un noviazgo.
Todo parecía marchar perfecto. Sin embargo, fue en ese momento cuando una serie de horrores comenzaron a acontecer en la vida de ambos.
Diana había tenido una relación de 5 años con un jugador de básquet de la liga nacional llamado Daniel Santillo. Durante esos años habían tenido algunas discusiones tontas pero su relación era buena y Diana había quedado embarazada por lo que comenzaron inevitablemente a pensar en el matrimonio, hecho que no les disgustó para nada ya que en verdad se amaban y el deseo de estar juntos y casarse había estado latente desde hacía tiempo.
Sin embargo, justo un mes antes de que Diana dé a luz a su hija Fátima, su futuro marido enfermó de sida. Debido a que había contraído relaciones sexuales con una amante que llevaba el virus en su cuerpo.
 Diana se llenó de rabia.  Fue hasta el hospital para arrojarle el anillo de compromiso en la cara a su prometido y decirle que ya no quería volver a verlo jamás. Daniel le juró por la memoria de su madre que la amaba y que sólo había sido una aventura.
Pasaron dos semanas y a pesar de que Diana sentía que aún amaba a Daniel, el enojo le ganó y bastó para que no vuelva a verlo nunca ya que a través de su mejor amiga le llegó la noticia de que Daniel había muerto por un trastorno de angustia que le produjo un ataque cardíaco.
Este episodio marcó su vida y le costó mucho tiempo y consultas a diversos psicólogos poder asimilarlo. Pero ya habían pasado tres años y aún no podía superarlo ya que en cierta forma se sentía culpable de su muerte.  Pensaba que si lo hubiera visitado y no hubiese sido tan dura con él,  el ataque mortal no habría ocurrido.
Lo veía en sus sueños Sin embargo, prefería creer que eran simples manifestaciones del inconsciente e ignorarlas para no angustiarse más de lo que ya estaba.
Tan sólo 3 días después de que Diana formalizara su noviazgo con Lorenzo le ocurrió algo que no era para nada habitual en ella, tuvo una parálisis de sueño como las que solía tener su madre. Estaba consciente de que había despertado pero no podía moverse y el sueño que estaba teniendo se convirtió en una pesadilla. Sintió que Daniel se encontraba con ella en el cuarto y  que la tocaba y le rasguñaba el cuerpo. Aunque esto es normal en una parálisis de sueño, lo que Daniel dijo, hizo que el sueño se transformara en pesadilla:
—Te he esperado tres años a ti y a nuestra hija.  Me dejaste morir sólo y en agonía.  Por una maldita noche de aventura.  Si tanto me querías, al menos me hubieras apoyado mientras estaba enfermo para que no muera. En cambio, empeoraste las cosas por la forma grosera cómo me trataste. A pesar de eso, nunca deje de amarte. Te esperé. Te visité cada noche mientras dormías. En todo momento he velado por ti para que te vaya bien, para que el día de mañana podamos volver a estar juntos y me lo has pagado ignorándome y yéndote con otro hombre. Te lo advierto de una vez, aléjate de él o de lo contrario serán muy graves las consecuencias. Esta vez no te daré elección. Estarás conmigo por las buenas o por las malas.  Pero eso no es todo, por culpa tuya he muerto sin conocer a nuestra hija pero eso se acabó porque esta misma noche ella  vendrá conmigo porque quiero conocerla, tenerla a mi lado para no sentirme tan sólo y esperarte junto a ella.
En ese momento Diana pudo recuperar la movilidad de su cuerpo y abrir los ojos. Instintivamente corrió hacia su hija para asegurarse de que no le haya pasado nada, de que todo haya sido sólo una mala pasada de la parálisis de sueño. Corrió a trompicones. Todos sus intentos por despertar a Fátima fueron inútiles. La pequeña tenía 3 años. Murió víctima de un repentino paro cardíaco mientras dormía. Los gritos y llantos de Diana fueron tan fuertes, horribles y agonizantes que sus vecinos llamaron a la policía pensando que algún criminal había ingresado a su casa.
La policía llegó tan rápido como pudo al departamento. Más tarde llegó la ambulancia y por supuesto la prensa. El repentino fallecimiento de Fátima fue noticia nacional y el país entero guardó luto por tres días.
Los médicos no encontraron ninguna explicación lógica a la repentina muerte. La niña tenía una madre muy responsable que le había hecho todos los controles  indispensables para su salud y en ningún estudio había tenido algún indicio que indicara un futuro problema cardíaco. Jamás supieron dar una explicación lógica ni los médicos ni los forenses. Ahora Diana  se encontraba tan angustiada y agobiada como nunca antes lo había estado, no sólo por la muerte de su hija sino porque amaba profundamente a su poeta Lorenzo. Sabía que él sería la única persona capaz de aconsejarla y darle fuerzas para salir de una situación tan dura como la que atravesaba, pero Daniel había sido muy claro con su advertencia.


CONTINUARÁ...
Si la primer parte de el relato les gusto les pido que dejen sus mgs y comentarios en mi página de facebook a la cuál podrán acceder haciendo click aca. Mil gracias a la talentosa novelista Alejandra Sanders por escribir este relato conmigo, no olviden visitar su maravilloso blog

Mis 10 nominados al premio Wonderful Team Member Readership Award

martes, 7 de octubre de 2014

El blog de los desvelados tiene el inmenso honor de recibir el premio Wonderful Team Member Readership Award que en español vendría a ser algo así como: premio al maravilloso lector del grupo por lo que supongo según la traducción al español de su significado es un premio que se entrega a aquellos lectores participativos del grupo, aquellos que apoyan a los miembros leyendo, dando +1 compartiendo y comentando, todo bloguero necesita de esa ayuda y de ese apoyo y yo lo hago con gusto ya que me agrada mucho lo que escriben ustedes, y en cuanto tengo tiempo libre aprovecho y entro a las comunidades para ver y disfrutar su maravilloso arte y trabajo. Es un verdadero honor para mi recibir estos reconocimientos de su parte, para serles sincero jamás pensé que recibiría tantos en tan poco tiempo.
En esta oportunidad debo agradecerle enormemente a dos compatriotas, por un lado a una maravillosa escritora de Córdoba que estoy seguro de que todos ustedes conocen llamada Estela Caruso y a un excelente bloguero rosarino llamado Nahuel Herrera por haberse acordado de mi a la hora de nombrar a sus ganadores.
Las reglas de este premio son:
*Pegar la imagen del premio en tu entrada de blog
*Dejar un comentario (aunque en mi caso no podrán hacerlo ya que blogger no me permite recibir comentario en el blog)
*Premiar a 10 blogueros que te gusten
*Publicar
MIS 10 NOMINADOS SON:
Estela Caruso (Córdoba, Argentina)
http://variedadesjaeltete.blogspot.com.ar/
David José Rojo (Trujillo, Venezuela)
http://suburbiodeletrasnocturnas.blogspot.com.ar/
Nahuel Herrara (Rosario, Argentina)
http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/
Rakel Relatos (Barcelona, España)
http://losrelatosderakel.blogspot.com.ar/
Madame Moi (Barranquilla, Colombia)
http://leermadamemoi.blogspot.com.ar/
Pablo Astorga (Málaga, España)
http://mensajesconsentido.blogspot.com.ar/
Mar V. (España)
http://corazonenconserva.blogspot.com.es/
Erika Martin (Madrid, España)
http://anecdotasdesecretarias.blogspot.com.ar/
Rain Cross (Vigo, España)
http://pescandopalabrasyredes.wordpress.com/
Rivista StteLune "Daniele Rubin" (Venezia, Italia)
http://rivista7lune.blogspot.it/
Habiendo nominado a estos maravillosos blogueros, que tienen muy merecido este premio, me despido, espero que tengan una excelente semana, abrazo grande.
Viatri27